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El arte de ser bueno

bonté


El niño está naturalmente predestinado a actuar amablemente con los que le rodean. ¿Cómo podemos ver entonces que la gran mayoría de los adultos ya no están impulsados por el deseo de hacer el bien, sino por su propio interés personal?
Es necesario comprender que sufrimos contaminaciones a lo largo de nuestra vida que nos hacen olvidar quiénes éramos a nuestra más tierna edad. ¿Estamos manchados por el mundo adulto, o está en el orden de las cosas volverse pragmático y egoísta al final?

Si partimos de un enfoque espiritual, podríamos decir que el recién nacido está más cerca de la inteligencia universal que el adulto que ha llevado una vida encarnada e inmanente más larga. También se podría decir que la bondad del bebé procede de una pureza que disfrutará mientras el mundo adulto no lo haya corrompido totalmente.

Si presuponemos que la bondad procede de la pureza, debemos vislumbrar las prácticas necesarias para mantenerla. A modo de principios universales, se podrían citar dos mandatos proclamados por la gran mayoría de las corrientes espirituales que, sin embargo, son transgredidos por los adultos en su vida cotidiana.

No digas mentiras

No dañe a su vecino (humillar, herir o desearle daño, etc.).

Lo que hay que tener en cuenta aquí es que, como vivimos en sociedades más o menos ateas, la gente se encuentra desamparada ante la incapacidad de aprovechar la energía universal. Esta falta de educación en la autoregeneración de nuestra energía vital significa que podemos transformarnos en personas tóxicas que buscan inapropiadamente la energía, aunque esté disponible si hacemos el esfuerzo de purificación. Estas formas inapropiadas consisten en robar finalmente la energía de otras personas a través de medios indignos como la humillación, la agresión (verbal o física), la intimidación, el cuestionamiento, la indiferencia o la queja. Todos estos medios son, de hecho, el resultado de un nivel de bienestar o de conciencia poco desarrollado y de una incapacidad (o a menudo ignorancia) para elevarse, por lo que no debemos culpar a estas personas sino tratarlas con compasión (¡aunque no siempre es fácil!).

¿Qué emoción domina tu mente a diario?

Mira esta escala de emociones clasificadas por nivel de conciencia, está tomada del libro Poder vs. Fuerza de David R. Hawkins. ¿Dónde estás? Haga su propio análisis.

Para subir la escala de conciencia y ser feliz (sí, hay una correlación directa entre el nivel de conciencia y la felicidad), recomiendo que se acerque a una corriente espiritual a su conveniencia. Este último le ofrecerá un enfoque holístico y coherente diseñado para elevar su nivel de conciencia y recuperar su pureza como niño. Sin embargo, puedo darle algunas ideas de prácticas que pueden ayudarle hoy en día:
Medita
Reza por el bien de la gente que te rodea o incluso de los extraños (te gusten o no).
Sea consciente de la intención detrás de cada una de sus acciones, si es errónea, absténgase de actuar.
Reflexiona sobre los pecados mortales (ira, codicia, envidia, orgullo, gula, acedio – pereza hacia la espiritualidad, lujuria) y ve cómo puedes alejarte de las manchas a tu ser que representan.

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