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Acción a través del amor

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Es difícil seguir el día a día con un corazón ligero o tierno. Sin embargo, algunas personas lo consiguen, a pesar de que las situaciones son mucho más duras que las nuestras. ¿Cómo lo hacen? ¿Cuál es el secreto de los que siguen sonriendo aunque tengan todos los motivos para llenar su corazón de odio o desesperación?

Hay una lucha interna diaria entre nuestros pensamientos claros y nuestros pensamientos oscuros. Para inclinar la balanza en la dirección correcta, tenemos que ser proactivos en el uso de nuestra buena intención, independientemente de con quién estemos tratando. Es muy fácil odiar si no estamos atentos. Para seguir amando, necesitamos dos cosas: una burbuja protectora que nos permita crear este amor por nosotros mismos y una confrontación con el mundo exterior para poner a prueba este amor.

La burbuja protectora

Uno no puede dar infinitamente de sí mismo sin encontrarse cansado o desmagnetizado. Para proyectar este amor en el mundo, debemos cultivarlo cada mañana mediante el pensamiento, la oración o la meditación. Esta bondad que nos ofrecemos a nosotros mismos nos nutre como persona y nos prepara para la bondad que podemos tener con los demás.

Eliminar los malos pensamientos de raíz

Cada día, decenas de miles de pensamientos pasan por nuestra mente. La suma de estos pensamientos equivale en última instancia a nuestro nivel de energía. Cuanto más pensemos en pensamientos elevados, más magnetizarán nuestro cuerpo y nos permitirán iniciar un círculo virtuoso. Por el contrario, cuanto más negativa sea la suma de estos pensamientos, más disminuidos o vulnerables nos sentiremos. Así, los pensamientos amorosos actúan como una especie de escudo para nosotros mismos, permitiéndonos enfrentarnos a los peligros sin defraudarnos.
Los pensamientos de amor nos hacen crecer, el odio nos hace más pequeños

El amor actúa como el sol en una planta. A la inversa, el odio es la sombra que oculta la luz del sol. Actuar con amor es hacer el esfuerzo de quitar el velo que nos oculta de la luz. Es una acción deliberada hacia algo que nos hace crecer y que todos necesitamos.

Agitar los átomos en partículas de energía

Cuando nuestro cuerpo o nuestra mente son estáticos, tienden a atrofiarse. Un músculo, cuando se deja en reposo, se hace más pequeño. La mente funciona de la misma manera. Lo mismo ocurre con el corazón. Pensar con el corazón es necesario si queremos desarrollar nuestro amor. Cuando el amor permanece en un estado estático, se enrosca en sí mismo hasta olvidarse por completo. Para mantenerse vivo, hay que utilizar el amor. Actúa como una espada en una vaina, si no se usa, se oxida y pierde su utilidad.

Puesta en marcha de la máquina

Cuando pensamos y actuamos por amor, ponemos en marcha una máquina que funciona como un molino de viento. Esto nos pone en marcha en un curso que traerá otras cosas positivas y nos llevará a través del día.

La necesaria confrontación con las energías inferiores

La vida cotidiana nos lleva necesariamente a encontrarnos con personas apáticas que minan este impulso. Esto es normal y no hay que lamentarlo. Las personas negativas son como una prueba para nosotros. Cuando se practica un deporte a nivel competitivo, se entrena durante la semana y se compite con rivales el fin de semana. Si decides aplicar la acción a través del amor, puedes repetir este patrón. Recargas las pilas durante una parte del día, normalmente en soledad. El resto del tiempo, observas si el nivel de amor que has cultivado puede resistir el ataque de la malicia o la agresión que, por desgracia, es demasiado común. Imagina que hay diferentes niveles de práctica en esta disciplina a través de la acción. Todos empezamos con un cinturón blanco y con la práctica y el entrenamiento podemos progresar en este «arte marcial». Digo marcial porque significa luchar con el amor y la bondad como únicas armas. No es fácil. Puede decirse que Gandhi era ciertamente un cinturón negro. El proceso de aprendizaje es largo, pero hay maestros que nos han precedido y que pueden guiarnos en este camino.

La tentación de ser malo

Cuando nos enfrentamos a la maldad, tenemos la tentación de dejar que contamine nuestro corazón. En realidad, es bastante fácil ceder a ello. Es muy difícil mantener una actitud compasiva y solidaria en un entorno hostil. Debemos tratar de resistir en lo posible esta tentación aunque sea fuerte. Resistir el mal con el bien es el ideal, pero es un camino muy difícil.

No pasa nada si estás enfadado

Al tratar de ser perfectos en nuestras intenciones, tendemos a contener nuestras emociones negativas. Es importante evitar aferrarse a esta imagen idealizada de uno mismo. Lo mejor es purificarse con regularidad, especialmente mediante la oración, y luego actuar espontáneamente. En principio, la práctica repetida debería ablandar nuestro corazón y actuaríamos por amor de forma más natural. Como un fuego que necesita ser avivado, la oración reaviva nuestra alma y sus nobles cualidades. Sería una pena dejar que se enfríe lo que es bueno y está latente en nosotros. Cuanto más practiquemos el camino de la bondad, más fácil será. Con el tiempo, estas acciones se convertirán en una segunda naturaleza y te definirán un poco de quién eres. Un pensamiento lleva a una acción, que a su vez conduce a un hábito que con el tiempo se convierte en tu esencia.

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