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¿Cuál es su única acción diaria?

 

Tendemos a perdernos en largas listas de tareas por realizar, la llamada «lista de cosas por hacer». Aunque puede ser un ejercicio útil en muchos sentidos, puede ser desalentador porque el número de tareas puede ser interminable. Entonces, ¿por qué es importante definir una cosa para hacer cada día y el resto sería un extra?

Cuando fijas una gran cosa que hacer cada día, estableces un rumbo, una dirección importante que te permite descuidar aspectos secundarios de tu vida diaria. Imagina que quieres ser astronauta, es más que imprescindible que hagas del estudio de las matemáticas o de las ciencias en general tu prioridad diaria. Esta tarea es tu única cosa, la que más importa porque te conecta con tu «yo futuro». Un objetivo ambicioso se desglosa necesariamente en pequeños hitos que corresponden a una etapa de tu viaje hacia tu sueño personal, por lo que es necesario volver a conectar con diferentes enfoques del tiempo.

El consejo proviene del libro «The One Thing» de Gary Keller y Jay Papasan. Según los autores, hay 6 mentiras que nos impiden tener éxito o conseguir resultados importantes.

Todo es igual de importante

La igualdad es un valor que es bueno en algunas situaciones (por ejemplo, la igualdad de derechos entre los ciudadanos de una misma nación, etc.), sin embargo, cuando se trata de la igualdad en la importancia de las tareas a realizar, es un símbolo de falta de discernimiento o de priorización. Si quiere conseguir un resultado concreto, tendrá que priorizar las acciones para optimizar su enfoque. La igualdad no tiene cabida en alguien que sabe a dónde va.

La multitarea es productiva

La multitarea dificulta tu productividad porque divide tu atención. Tu atención funciona como un láser, sólo concentrando la energía puedes conseguir un resultado sustancial. Las personas expertas en multitarea ignoran la pérdida de atención que se produce cuando se pasa de una tarea a otra.

La vida debe ser equilibrada

El equilibrio no existe en ningún momento de la vida. El equilibrio tal y como lo entendemos es un espejismo. Sólo durante un largo periodo de tiempo se puede hablar de equilibrio alternando periodos dedicados al trabajo, la familia, la superación personal, etc. Al final, la vida es como una bicicleta que avanza: sólo alternando entre diferentes fases puede lograr el equilibrio y el progreso.

El testamento funciona «a la carta».

La voluntad no funciona «a la carta», sino que se comporta como un depósito que se rellena cada día. Una vez que este depósito se agota, es inútil querer continuar, es más prudente cambiar de actividad, descansar, para que se llene de nuevo.

Pensar en grande es malo

Pensar en grande es bueno porque te permite tener acciones desde el principio relacionadas con un objetivo ambicioso. Si te pones grandes objetivos, crearás una cierta tensión que impulsará tus acciones y, de hecho, empezarás con la trayectoria correcta.

La autodisciplina lo vence todo

No es tanto la autodisciplina lo que ganará el día como el establecimiento de buenos hábitos. Por supuesto, se necesita disciplina para establecer un hábito. Sin embargo, establecer un hábito no significa tener un carácter fuerte y ultra disciplinado. Los hábitos (tanto los buenos como los malos) tienen la ventaja de tener una especie de inercia. Una vez que están en su sitio, te llevan como un tren a toda velocidad. No tiene sentido tratar de confiar en la autodisciplina todos los días, ya que se corre el riesgo de desanimarse después de un tiempo.

Los 3 ritmos de la vida

La vida nos impone su ritmo, ya sea la biología o la frenética carrera de la tierra alrededor del sol, siempre hay elementos externos que nos imponen sus leyes, nos guste o no. Sin embargo, este sentido común de adaptarse a estos ciclos no es seguido por todos, hay ámbitos que niegan esta realidad, el primero de ellos es la vida profesional. Los mandatos profesionales suelen ignorar las realidades biológicas, lo que plantea dudas sobre su nivel de sabiduría.

La incapacidad de ver la necesidad de respetar lo humano es evidente en tres escalas de tiempo: el día, el año y la vida. Esencialmente, el ser humano en sentido económico tiene que trabajar duro durante los mejores años de su vida, aquellos en los que es joven y más productivo, con la zanahoria de una jubilación al cabo de cuarenta años más o menos que le permitirá vivir por fin la vida que soñaba. Desde el punto de vista contable, a la sociedad también le interesa que las personas mueran poco después de la jubilación, porque durante este periodo representan un coste para la sociedad. ¡Qué cínico! Veamos 3 aspectos del tiempo para volver a ajustarlo a la realidad biológica.

El día

Antes del siglo XX, la mayor parte de la humanidad aprendía en casa. Podríamos hablar de formación profesional a gran escala. Hoy en día, esto lo hace la escuela, lo que permite a los padres estar totalmente disponibles para su trabajo. Esencialmente, no es la pérdida de valores religiosos lo que ha contribuido al declive de los valores familiares, es sobre todo el trabajo. ¿Cómo se pueden establecer relaciones con la gente si se pasa la mayor parte del día en la oficina o en la fábrica? La escuela y la fábrica han distanciado aún más a los miembros de la familia, y más aún cuando las mujeres también han encontrado trabajos fuera de la esfera doméstica. Un día no debe ser todo trabajo, debe haber tiempo para uno mismo y su familia. En un mundo ideal, la gente sólo trabajaría 5 horas al día para poder hacer muchas cosas fuera del trabajo (cuidado de los niños, actividades domésticas, etc.)

El año

El año se caracteriza por las estaciones, es decir, las variaciones de temperatura y luz solar a las que responden nuestros cuerpos y mentes. Es conveniente tener en cuenta estos cambios para modificar nuestra carga de trabajo y adaptarla a los elementos naturales que nos influyen. Por lo tanto, es una buena idea elegir actividades al aire libre cuando el tiempo es más cálido, al igual que es razonable dormir más en invierno para tener en cuenta el gasto de energía por el frío y la falta de luz.

La vida

Como la gente trabaja menos en su juventud, debería trabajar más tiempo. Idealmente hasta que mueran. El trabajo medido e inteligente es una bendición para la salud. Por supuesto, esta idea no es válida para los trabajos físicos que no pueden realizarse a edades avanzadas. La idea es ser activo a lo largo de la vida para ayudar a la sociedad, al tiempo que se gana en satisfacción y estima personal.

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