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Aprende a pensar como un capitán de barco

La vida es como un barco

El éxito en cualquier empresa suele depender de cómo se gestionen los momentos bajos. Cuando se navega, se rema o se está a bordo de un transatlántico, hay momentos difíciles en cualquier viaje. La capacidad de lidiar con las dificultades es lo que hace que un capitán de un barco, ya sea improvisado o de lujo, sea tan valioso. En esencia, se nombra o se paga a un capitán para que sepa manejar estos momentos. Un líder es poco útil cuando las cosas van bien. Cuando las cosas van mal es cuando las miradas están puestas en él para saber qué hacer y aprovechar su larga experiencia. El valor de un líder se conoce más por su capacidad para manejar los vientos en contra que para aprovechar los buenos.

Imagina que quieres ir a la aventura y conquistar el mundo en un barco. Tu capacidad para completar este proyecto no estará determinada tanto por tu habilidad para aprovechar los vientos favorables como por lo bien que manejes su ausencia. Lo mismo ocurre en la vida, es tu capacidad para afrontar las crisis y los momentos difíciles lo que determina tu éxito a largo plazo, de ahí la importancia de aprender a reconocer una crisis, así como a superarla. Veamos 4 ideas que debes aprender para llevar todos tus barcos (proyectos) a buen puerto.

Las crisis forman parte de la vida

A veces lo que llamamos crisis es simplemente un signo de interrogación. Al igual que el año se caracteriza por las estaciones, cualquier proyecto puede caracterizarse por diferentes fases, así la crisis representa el invierno. Es el invierno el que endurece a la gente y la obliga a hacer provisiones, a planificar un año por delante, a calcular sus reservas, a no creer que el mundo está hecho sólo de sol brillante. Por eso hay que aceptar el invierno como es, es decir, una etapa entre otras antes de llegar a las alturas (el verano).

Las crisis están ahí para hacerte mejorar

Las crisis suelen producirse por falta de previsión o de calidad. Si no pudimos evitar una crisis, puede que hayamos fracasado en algo. Las crisis pueden ser difíciles y dolorosas, pero nos enseñan dónde han estado nuestros fallos, aunque sea por la vía difícil. La crisis es, por tanto, la materialización de una toma de conciencia de que podemos progresar, de que necesitamos cambiar nuestro enfoque, nuestro método, para ser mejores en lo que hacemos, o de que nos hemos equivocado en nuestras certezas.

Las crisis están ahí para hacer una selección

Las crisis están ahí para seleccionar sólo a los más motivados, a los mejor preparados en cualquier proyecto. Por eso debes agradecer de alguna manera cuando te llega una crisis, quizá sea una oportunidad para destacar entre la multitud y tomar cuota de mercado si eres un empresario, o para ocupar los primeros puestos de un podio si eres un competidor deportivo. En general, hay crisis endémicas en todos los sectores, en todos los deportes, en todas las situaciones. Si eres estratégico, tendrás que elegir las crisis que más te convienen antes de comprometerte con un proyecto. Imagina que quieres ser comerciante pero tienes aversión al estrés, por lo que quizá no sea buena idea seguir ese camino profesional. Tienes que hacer un balance de tus habilidades y ver dónde tienes una ventaja comparativa sobre tus posibles competidores. Por eso, a la hora de elegir una vocación o aventurarse en una dirección, hay que tener en cuenta tanto las carencias como los puntos fuertes. Es inútil tratar de corregir tus defectos, es mucho mejor presentarse a una competición en la que puedas aprovechar al máximo tus mejores cualidades en lugar de tener que cuestionarte constantemente. La estrategia definitiva sería elegir un proyecto en el que las crisis destaquen tus puntos fuertes, lo que te permitirá destacar fácilmente entre los demás. Imagina que tienes una mayor capacidad de ahorro que los demás. A continuación, podría pensar en ocupaciones en las que la capacidad de ahorro es fundamental en caso de crisis recurrente. Hay un número infinito de proyecciones posibles, el truco está en saber cómo te puede ir conociendo de antemano cómo se manifiestan las crisis estructurales (y por tanto previsibles) en cada proyecto.

Las crisis te ayudan a apreciar los momentos sin crisis

¿Qué sería de la vida sin sus repetidas crisis? Tal vez no lo apreciaríamos tanto como deberíamos. Los momentos de crisis, aunque sean ocasionales y a veces breves, nos ayudan a ver el valor de las cosas que pueden parecer dadas por sentadas o permanentes. No es que debamos alegrarnos de las crisis, sino que nos enseñan la fragilidad de tesoros que no veíamos como tales. La paz a veces sólo la saben y la aprecian los que han vivido la guerra. Así que, en lugar de repetir la historia, es mejor aprenderla y así valorar la paz sin tener que soportar el dolor de su ausencia.

En conclusión:

Debes tener una visión estratégica que consiste en elegir o no un proyecto en función de tus cualidades y sobre todo de tus defectos, luego debes anticiparte a las crisis para que no se produzcan cuando hayas elegido comprometerte. Por último, debe adoptar la habilidad adecuada cuando no haya podido evitar una crisis, ya que puede ayudarle a desarrollar sus habilidades y a destacar entre sus rivales.

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