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Las lecciones de la vida

soledad
La vida nos da lecciones y solo tenemos que descubrirlas.
¿No son todos los estados negativos del pensamiento simplemente una falta de comprensión?
Los sabios orientales dicen que el sufrimiento moral – y en parte el sufrimiento físico – solo es fruto de nuestra concepción mental y que finalmente no es más que el signo de un desarrollo de la conciencia limitada.
¿Cómo crecer espiritualmente cuando todo nuestro alrededor parece condenarnos al sufrimiento?

Dar un paso hacia atrás
El error que cometemos a menudo es el de rechazar la soledad, la confrontación con uno mismo. Es una mala decisión ya que a menudo es en el silencio, en la soledad, donde encontramos las respuestas a todas nuestras preocupaciones. Los mejores consejos se encuentran en nuestro interior, pero aún nos falta el costumbre de buscarlos.

Ser activo en vez de reactivo
Deberíamos cambiar nuestra perspectiva hacia circunstancias desfavorables de la vida cotidiana. Ocasionalmente, las circunstancias no pueden ser evitadas o cambiadas, es entonces cuando nuestra reacción frente a estas últimas es la que más cuenta.

Cambiar nuestra visión del sufrimiento
El sufrimiento está asociado de manera frecuente al fracaso o a la debilidad, interpretación que normalmente es errónea. Nuestra vida está abarrotada de sufrimiento, debemos saber aceptar el mensaje que ésta contiene, ya que el sufrimiento nunca se manifiesta sin razón alguna, sino que es la señal que nos indica que debemos cambiar una situación o cambiar nuestros dogmas o nuestra visión.

La voz de la sabiduría
La sabiduría se puede definir como un estado exento de sufrimiento. ¿Por qué escogemos preferiblemente otro camino en vez del de la sabiduría? Puede ser que se deba a que parece amargo y difícil a primera vista. En efecto, los frutos de la sabiduría no son inmediatos, más bien son más sabrosos que la alegría de una vida de placeres. Crece interiormente requiere una voluntad firme y silenciosa, que implica manejar y “relentecer” un poco la vida exterior. Una vida mundana y frívola no puede ser verdaderamente conciliable con una vida apacible y en ocasiones austera de la voz del despertar.

La decisión está en vuestras manos, sois libres de escoger entre placeres (sufrimiento) y harmonía (paz).

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