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¿En quién confías?

trust

Significado de confianza en el Diccionario de Cambridge: Creer que alguien es bueno y honesto y que no te hará daño, o que algo es seguro y fiable.

Nacimos desnudos en la más absoluta incapacidad y necesidad, incapaces de evitar los peligros del entorno y de satisfacer nuestras necesidades básicas, y aun así tuvimos la suerte de que nos cuidaran en cálidos brazos protectores y solidarios.

Aprendimos poco a poco a caminar más lejos y este fue sólo el primer punto en el que nos encontramos con las fuerzas de oposición y las lesiones. Nuestro cerebro empezó a categorizar las diferentes señales que recibíamos de nuestro entorno, así como a categorizar a las personas con las que nos comunicábamos.

Según lo dicho y la definición de confianza, ¿cuáles son los límites seguros que debemos mantener con las personas en las diferentes relaciones? ¿Qué niveles conlleva el concepto de confianza? ¿Cuáles son los principales pilares sobre los que construimos nuestra confianza?

Como dice la definición, hay tres componentes principales que dan forma a la confianza, el fideicomitente, el fiduciario y el sujeto de la confianza. El fideicomitente otorga este derecho al fideicomisario para que utilice su poder en un tema específico acordado, al tiempo que cuida los derechos y beneficios del fideicomitente.

Cuando se trata de los estratos, me vienen a la mente tres estratos, el primero sería la confianza que hacemos con nosotros mismos, el segundo estrato podría ser la confianza en el mundo exterior, en la naturaleza y en las personas, y el tercero, pero el más importante, debe ser la confianza en el poder consciente y potente que todos sentimos su presencia especialmente en los momentos difíciles.

Parece que la confianza se sustenta en unos pilares, la seguridad frente a los daños, la tranquilidad, la buena voluntad de los fideicomisarios, el proceso dinámico de manipulación de los activos valiosos entregados por el fideicomisario, la fiabilidad, la honestidad y un espacio transparente de confianza.

Al confiar en nosotros mismos, miraremos con más simpatía el pasado y aceptaremos nuestros errores pasados y creeremos en nuestra fuerza para resolver los nuevos problemas que se nos presenten con los conocimientos que ya hemos reunido a lo largo de la vida o con la ayuda de nuestra mente aguda, además de consultar a quienes conocemos como personas conscientes.

Confiar en el mundo exterior sería más difícil y necesita una especie de presencia alerta en combinación con los instintos, la atención activa a las energías y las acciones, además del tiempo en el que las partes de esta confianza se unirán por cada respuesta inteligente y empática a las necesidades de la otra parte.

Finalmente, experimentaremos esos momentos y ámbitos de confusión en los que no podríamos entrar confiando en nuestro poder o conocimiento y esos momentos parecen estar fuera del alcance de otros seres humanos también. Estos momentos, aunque sean pocos, podrían depender profundamente de nuestra respuesta y tener un gran impacto en nuestra vida y en el mundo entero. Ninguna regla no escrita podría apagar el asfixiante vagabundeo de nuestra mente. Este es el reino más elevado en el que entraríamos al entregar nuestro conocimiento a más desconcierto y nos sentaríamos en meditación u oración creyendo que las cosas que nos conciernen tienen significados y serán conducidas a una meta trascendente por una fuerza unida que quiere que el bien encaje en todas las partículas aparentemente separadas.

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