sex videos
clothed whore gets fucked. porn-of-the-week.com guy worship feet to three secretaries.
sexdiver.net
You are here

Servir, moverse, elevarse: transformar el dolor en fuerza interior

Existe un peso invisible que a veces nos abruma cuando nos levantamos por la mañana. Esta pesadez del alma, que nos impide ver la claridad del día, puede convertirse en una carga tan pesada que nos hace olvidar el sentido mismo de la vida.

La vida es un desafío, y te corresponde a ti afrontarlo

Si la tristeza está muy presente, sin duda es por alguna razón. Para apreciar el día, hay que saber atravesar y contemplar la oscuridad de la noche. La tristeza es la noche del alma y tiene sus beneficios para todos aquellos que se toman el tiempo de verla como una aliada y no como una enemiga.

La tristeza como guía hacia las profundidades

Si la tristeza es pesada, es en parte porque se asocia con la oscuridad, lo desconocido, una dimensión que nos asusta, un poco como el buzo que desciende a los abismos. Sin embargo, la profundidad es lo que da valor a lo que somos. Alguien que utiliza su tristeza para convertirse en una persona más profunda logrará necesariamente maravillas en términos de empatía, comprensión del otro, capacidad de tomar distancia y benevolencia.

Utiliza tu tristeza, no te dejes desbordar por ella

Si la tristeza a veces nos abruma, es sobre todo porque le dejamos tener prioridad sobre nosotros. En lugar de verla como algo fuerte e insuperable, deberíamos considerarla como un caballo salvaje: con un mínimo de disciplina y de claridad mental, podrás domar a este animal y guiarlo adonde quieras.

La tristeza es una montura que te permite llegar más lejos

Si algunos se alegran de no sentir nunca tristeza, en realidad podríamos compadecerlos con razón. Una persona que ignora por completo una parte de su espectro emocional no puede considerarse completa. Para ser un hombre o una mujer completos, hay que poder sentir la paleta emocional del espíritu humano. Sin haber experimentado personalmente una emoción determinada, se vuelve difícil mostrar empatía hacia alguien que atraviesa un sentimiento que nos resulta ajeno.

Esta incapacidad para reconocer o comprender ciertas emociones nos aleja entonces, al menos en parte, del vínculo profundo que nos une a la humanidad. Seguramente conoces el dicho: «Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado». Pues bien, con la tristeza ocurre algo muy parecido. Sin experimentar la menor tristeza, uno puede sin duda lograr más cosas, más rápido, pero a costa de una ruptura con el resto de la humanidad que nos rodea y, en última instancia, de la ausencia de algo esencial en nuestra vida. Un vacío existencial o moral puede instalarse por ello, a pesar de un éxito material incuestionable. Así que sí, la tristeza puede frenar nuestro impulso diario, pero tiene la ventaja de mantenernos potencialmente conectados con las personas que comparten nuestra vida.

Experimenta gratitud, aunque en apariencia sea difícil

Esta reflexión sobre la tristeza puede ser en realidad una reflexión más global sobre la gratitud en general, que es algo contraintuitiva. La regla de la gratitud se formula de la siguiente manera: Dios se comunica contigo en todo momento; tu papel es ver su presencia en cada instante. Practicar la gratitud es reconocer su manifestación y su presencia. Ser ingrato es ignorar su presencia y cerrar el corazón. No siempre es fácil caminar con el corazón abierto, pero es la única manera que nos garantiza estar conectados con Dios de forma permanente. Aceptar la tristeza, e incluso acogerla con alegría, es la mejor forma de trascenderla.

Vivir para desarrollar la vida interior

Si la gente es infeliz, es sobre todo porque dedica muy poco tiempo a desarrollar su espíritu. La mayor parte de las preocupaciones humanas se centra, en última instancia, en lo exterior: el dinero, el estatus, las posesiones, etc. Aunque estas cosas pueden ser útiles en ciertos casos, no bastan por sí solas para colmarnos y hacernos verdaderamente fuertes. Toda fuerza que se manifiesta a través de la posesión y no del ser no es un verdadero atributo del poder. Si logras llevarte estas cualidades después de esta vida, es que se trata realmente de elementos que te hacen más fuerte.

Para ser feliz, elige acumular cualidades

Si bien es cierto que se pueden lograr más cosas materiales con dinero, estas solo tienen verdadero valor cuando nuestra alma está lo bastante desarrollada como para apreciarlas. Una vida interior pobre irá necesariamente acompañada de un deseo de aumentar las realizaciones exteriores como forma de compensación. Por el contrario, un espíritu fuerte puede contentarse, e incluso encontrar la felicidad, en condiciones materiales limitadas o incluso precarias.

Si desarrollas tu espíritu, vas a lo esencial

El problema de buscar únicamente realizarte en el plano material es que nunca quedarás satisfecho. Peor aún, todo el trabajo que hayas realizado habrá sido en vano, porque no podrás llevarte tus posesiones al más allá ni a las vidas futuras. Peor todavía, todas esas ganancias materiales habrán sido adquiridas muy a menudo a costa del desarrollo de la calidad de tu alma. Por tanto, es un pésimo negocio apostarlo todo por lo exterior.

Actuar así es señal de una visión estrecha, la de quien cree que la existencia dura solo lo que dura una vida, cuando en realidad es mucho más larga. La vida en la tierra no es más que un pasaje dentro de un relato de múltiples páginas. Nuestra breve vida no es sino una oportunidad para mejorarnos y alcanzar nuevas dimensiones de la conciencia, para vivir más felices cuando ya no vivamos aquí abajo.

A partir de ahora, piensa en términos de conciencia y no de éxito externo

Todo éxito externo debería ser la consecuencia de una vida interior lograda, y no la condición para empezar a desarrollar esa vida interior. Hay un orden primordial que respetar. El éxito material solo es aceptable cuando el espíritu ha sido desarrollado. El verdadero éxito tiene en cuenta el largo plazo, es decir, el tiempo real, aquel que se despliega a lo largo de varias vidas. Sería, por tanto, una estupidez desarrollar algo transitorio a costa de lo que es duradero e intrínseco.

Servir o servirse

Una de las maneras más directas de encontrar alegría en la vida cotidiana es servir una causa. Servir es una forma de mostrar humildad, y solo en la humildad podemos conectarnos con Dios. Servirse a uno mismo consiste en usar la propia fuerza para acceder a las cosas que tenemos al alcance. Confiar sistemáticamente en atributos exteriores para encontrar la felicidad es un camino que necesariamente nos aparta de Dios.

Nota final: la importancia del movimiento

Sin duda habrás notado que las personas continuamente negativas o pesimistas son con frecuencia apáticas, como si estuvieran congeladas en una forma de inmovilidad interior y exterior. Evidentemente, no es una regla absoluta. Algunas figuras sabias o místicas también parecen, a primera vista, poco dinámicas. La diferencia es que han alcanzado tal grado de dominio de su energía que se privan de todo movimiento superfluo.

Que no haya confusión: la mayoría de los seres a los que calificamos de sabios han vivido, en algún momento de su vida, una fase intensa de acción, compromiso y movimiento. El movimiento es una escuela maravillosa de sentimientos positivos: oxigena el cuerpo, abre la mente y pone el alma en circulación. Una persona que se acostumbra a ponerse en movimiento se ofrece en realidad la posibilidad de emocionarse, transformarse y elevar, paso a paso, su nivel de conciencia.

Podríamos distinguir así dos formas de lentitud:
– aquella que concentra la potencia, fruto de una energía dominada y canalizada;
– y aquella que delata, por el contrario, una falta de impulso, de energía y de voluntad.

Related posts

Deja un comentario