You are here

El necesario aprendizaje del conflicto

pace and peace

¿Surgirá algún día un mundo libre de disputas y competencia? Debemos estar preparados para acogerla con los brazos abiertos tanto como para hacer frente a las agresiones diarias que nos asaltan. La paz que buscamos fuera es casi un eco de nuestra belleza interior. Pero, ¿qué pasa si nuestra armonía se ve perturbada por intrusos imperiosos o frívolos? ¿Podemos realmente actuar como si no hubiera pasado nada? ¿Tenemos realmente alguna opción? ¿Podemos permanecer impasibles cuando estas molestias nos confunden?

Estos contratiempos diarios en la búsqueda de la felicidad, si no de la tranquilidad, son obstáculos inevitables a los que, por desgracia, debemos acostumbrarnos. Vivir es estar expuesto a las dos caras de la misma moneda. Depende de nosotros abordar esta inevitabilidad con calma e incluso domar el desacuerdo o incluso la discordia.

El agua sabe mantener la calma, cuando los elementos la engatusan, ya sea el viento o las estrellas. Sin embargo, si llegan a maltratarlo, el agua puede volverse tormentosa o amenazante. Esas olas en el horizonte no son la expresión de una agitación superficial: el océano, a pesar de la tormenta, permanece profundamente tranquilo.

Hay que saber inspirarse en este elemento esencial. Si alguien comete la ofensa de intimidarnos, debemos reaccionar como el agua. Hay que saber mostrar nuestra desaprobación y expresar cierta vehemencia manteniendo una calma olímpica en nuestro interior. La combatividad es útil si queremos llevarnos bien con la vida. Es una forma de comunicar nuestra energía vital a quienes no tienen la sabiduría de ver en la serenidad la más bella expresión de la fuerza humana.

Related posts