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¿Cuál es la esencia de la vida? La felicidad o la tristeza.

La idea de ser feliz o de estar en paz en cada momento de la vida mientras se está en una lucha interminable por mantener estos dos tesoros es una forma de vivir practicada en todas partes. Tenemos miedo de los momentos tristes y tratamos de mantenernos lo más lejos posible de la pena. También tenemos miedo de las personas tristes y afligidas, y del fracaso.

¿Cómo podríamos encontrar la paz y la felicidad en este combate interminable? ¿Debemos despreciar los sentimientos y recuerdos tristes o debemos ponernos nerviosos cuando caemos en este pozo? ¿Es la felicidad un estado que debemos intentar mantener? ¿Es la tristeza o la felicidad la realidad bajo esta vida?

La vida es un conjunto de contradicciones, cuando las nombramos. Tristeza-Felicidad, Riqueza-Pobreza, Compasión-Enfado,…, Vida-Muerte.
Nos metemos en este laberinto, cuando tomamos un lustro de etiquetas y tratamos de poner una etiqueta a cada nuevo sentimiento o evento que experimentamos. De hecho, estamos mirando los nodos de una enorme alfombra mientras intentamos dar sentido al conjunto. Ese es el juego de la mente humana, y de ahí surgen estas contradicciones.

De hecho, es bueno conocer la función de los componentes, pero el problema es cuando olvidamos la función del conjunto. Simplemente olvidamos que ningún componente puede definirse por separado de los demás. Y al hacer esto nos alejamos de la comprensión del significado del conjunto.

Teniendo en cuenta que nuestra mente está todavía en evolución y no puede captar la dimensión superior a la que pertenece, sería el comienzo de la duda de nuestras experiencias cuando las seguimos con un número limitado de etiquetas.

Las mejores prácticas podrían ser

  1. Tratar de ver la verdad de las cosas, las emociones y más allá de las emociones, sin nombrarlas primero.
  2. Dedicarse al flujo de la vida, ya sean momentos aparentemente felices o tristes, y permitir que la vida plasme el acero de nuestra existencia alternativamente en el fuego y en el agua.
  3. No tener miedo a no tener una respuesta preparada de antemano ante los acontecimientos, y estar deseoso de aprender del flujo dinámico de la vida.
  4. Y por último, no nos veamos como partículas separadas del todo, y creamos que no vamos a soportar solos el peso de las decisiones, y el control de la vida; sino que formamos parte de un todo consciente en el camino hacia la excelencia.
Simin

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