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Peak de Anders Ericsson y Robert Pool

Peak

Estar informado cuando se abre el club xThinking

El tipo de práctica correcta realizada durante un periodo de tiempo suficiente conduce a la mejora. Nada más lo hace.

Más allá del talento

Anders resulta ser un experto que ha realizado las investigaciones en las que se basan los demás libros sobre este tema. Es una síntesis del enfoque para dominar el funcionamiento del propio oficio.

Anders refuta metódicamente la idea del talento, se apoya en estudios y hallazgos que corroboran el trabajo de otros autores. Cuanto antes se desprenda de la importancia del talento, más fácil le resultará dominar su oficio.

Las ideas clave del libro

Este es un libro sobre las virtudes de la práctica intencional y deliberada en el desempeño para lograr la pericia. Anders Ericsson es psicólogo e investigador y Robert Pool es escritor científico.

La práctica es lo que diferencia al aficionado del experto. A esto se suman las motivaciones profundas subyacentes, el estado de ánimo y la variabilidad de oportunidades que depende de los contextos en los que se encuentra cada individuo. En menor medida, los genes desempeñan un papel; puede haber una relativa predisposición genética en ciertas áreas. Dicho esto, es la práctica la que marca la diferencia.

 

Malcolm Gladwell, en su libro Outliers, popularizó la noción de 10.000 horas de trabajo para alcanzar la maestría, sobre todo mediante la tenacidad y la determinación. Sin embargo, hizo menos hincapié en el uso igualmente importante de esas 10.000 horas: la calidad importa tanto o más que la cantidad.

¿Qué es una práctica de calidad? Esto es lo que los autores intentan responder en este libro.

Los tres niveles de práctica

Según los autores, hay tres niveles de práctica, que conducen a tres niveles (mediocre, avanzado y experto). En la medida de lo posible, hay que dedicarse al tipo de práctica que lleva al nivel de experto.

Práctica ingenua: no es intencionada ni deliberada.

Consiste en practicar ciegamente una tarea de la misma manera que un trabajador en una línea de producción sirve los trabajos que le llegan. Para que la práctica sea de calidad, debe haber una interacción entre el cuerpo y la mente, y requiere la plena concentración de la persona que la realiza.

La práctica intencionada ya es un nivel mejor.

Consiste en superar la propia zona de confort de forma que el esfuerzo sea más intenso y constante. Implica trabajar en objetivos bien definidos que se dirigen a un aspecto específico del rendimiento que se desea alcanzar. Establece y sigue un plan con hitos pequeños o infinitesimales que apoyen claramente los objetivos generales. Requiere toda nuestra atención y una acción consciente para controlar y ajustar el rendimiento. Desarrolla representaciones mentales detalladas y efectivas que te guíen sobre qué hacer o cómo y por qué fallas. Como los hitos son pequeños, se mantiene un alto nivel de motivación.

La práctica deliberada: el nivel al que hay que aspirar para alcanzar el nivel de experto

Se trata de una práctica deliberada e informada, es decir, guiada por un profesor que conoce bien la materia. Está guiado por un profesor que conoce las capacidades de los expertos y cómo desarrollarlas. Normalmente, esta práctica es muy común en entornos deportivos o académicos en los que los estudiantes trabajan estrechamente con su profesor (la mayoría de las veces esto sólo es posible a nivel de doctorado). Comienza con la retroalimentación externa, dirigida por el profesor, pero conduce cada vez más a la autovigilancia interna. Si no tiene la posibilidad de ponerse en una configuración de este tipo, debe intentar crear bucles de retroalimentación que le permitan controlar su rendimiento. Por ejemplo, podría ser el uso de aplicaciones que incorporen los indicadores de rendimiento de personas de su campo para compararse con la mayor precisión posible.

Adoptar el tipo de práctica adecuado

Sólo hay una manera de saber si se está entrenando a propósito. Debe ser desafiante, exigente pero alcanzable. Debe dar lugar a una cierta fluidez.

Obviamente, todo lo que puedas practicar deliberadamente. Para lograrlo, hay que contar con recursos que no están al alcance de todos, pero hay formas imperfectas de recrear las condiciones de la práctica deliberada sin tener un instructor o entrenador dedicado a tu desempeño.

Si tienes la oportunidad de acercarte a un entrenador, los autores nos dan criterios específicos para poner las probabilidades a nuestro favor.

Es necesario:
encontrar a alguien que tenga la habilidad que buscas, es decir, que haya conseguido el resultado que quieres lograr
encontrar a alguien que tenga la experiencia de enseñar a personas como tú
cambia a tu profesor como te cambias a ti mismo para seguir avanzando. Su objetivo es superar a su mentor

Encontrar el instructor adecuado es una cuestión de suerte, así que no te lamentes, a veces hace falta paciencia y persistencia para encontrar a la persona adecuada.

Si no puedes acercarte a las personas que tienen los resultados que buscas, tienes que hacerlo de otra manera.

Identifique a los expertos, tienen que ser los mejores según los criterios que haya definido. Sea lo más objetivo posible.
Descubra por qué son tan buenos. Lee sus historias, sus biografías si las tienen, analiza sus actuaciones, aprende todo lo que puedas de su trayectoria.
Encuentre técnicas de entrenamiento para conseguirlo. Experimentar, probar, aprender, ajustar y repetir.

Para superar los inevitables estancamientos en su rendimiento, los autores sugieren:

– Supera los límites de tu zona de confort en el entrenamiento
– Pruebe formas creativas de entrenar: pruebe nuevas posibilidades. Juega con nuevas normas.

Con un poco de reflexión, es posible desarrollar un ejercicio inspirado en los expertos y sortear las barreras del aprendizaje en casi cualquier área. Y esa es la belleza de la práctica deliberada y con propósito: es deliberada y con propósito. No ocurre por casualidad, está cuidadosamente planeado y elaborado.

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