Cada cultura se ha forjado a sí misma a lo largo de su historia mediante normas y prohibiciones, como el incesto, el canibalismo y el asesinato. Estas normas han contribuido a crear una base común sobre la que se ha desarrollado una sociedad. Vivir con prohibiciones tiene cierta fuerza porque nos da un marco y una dirección. Todos vivimos con prohibiciones que nos han impuesto las leyes y los tabúes religiosos. El problema es que cada vez vivimos con menos normas para ser más libres. ¿Es realmente así?

Lo prohibido como medio de convivencia

Lo prohibido es por definición constrictivo, pero paradójicamente nos permite alcanzar una forma de libertad superándonos a nosotros mismos. Si vivieras en una sociedad sin leyes ni normas, no estarías viviendo en lo que se puede llamar una sociedad. Te quedarías constantemente con tus inclinaciones y deseos, serías un elemento entre otros en el caos circundante. Un grupo humano puede vivir sin problemas porque hay normas y se respetan. Sin normas, se aplica la ley del más fuerte, y eso sólo agrada a una minoría.

La prohibición como medio de emancipación

Es porque existe un marco que te educa y te disciplina. Esto es lo que diferencia a la vid silvestre de la que crece en una bodega. ¿Por qué el marco puede ser un instrumento de nuestra emancipación? Porque nos obliga a desarrollar ciertas habilidades. Si no puedes utilizar la fuerza bruta en las interacciones sociales, desarrollarás la inteligencia social para salirte con la tuya. Si robar está prohibido, desarrollarás habilidades que te permitirán intercambiarlas por un salario. Si no puedes obligar a alguien a que te quiera, tendrás que convertirte en mejor persona para que acabe enamorándose de ti. Y así sucesivamente.

La necesidad de marcarse límites

Lo que distingue a dos hombres es el número de normas y prohibiciones que han conseguido cumplir. Cuanto más te crees un marco, más potencial tendrás para desarrollar tus cualidades. Si quieres canalizar tu energía vital de la mejor manera posible, debes ser capaz de reservarla para un marco bien definido.

Establecer los límites adecuados

Al imponer restricciones, es importante pensar cuidadosamente sobre los límites y prohibiciones que elija establecer. Con demasiada frecuencia, las personas no consideran el sufrimiento potencial que estas restricciones pueden causar, tanto para ellos mismos como para quienes los rodean. El objetivo no es sufrir innecesariamente, sino convertirse en una mejor persona mientras se reduce el daño que se causa a los demás.

Muchas personas creen que las restricciones nos limitan y nos quitan nuestras libertades, pero en verdad, las restricciones pueden ser una fuerza positiva en nuestras vidas. Las restricciones nos proporcionan estructura y nos ayudan a formar mejores hábitos, al tiempo que nos ayudan a mostrar respeto por nosotros mismos y por quienes nos rodean. Cuando se imponen restricciones, pueden servir como un recordatorio para mantenerse en el camino correcto, proporcionando estabilidad y seguridad en tiempos inciertos.

Además, las restricciones también sirven como una forma de autocontrol. Al poner límites y reglas sobre nosotros mismos, somos capaces de refrenarnos de participar en actividades que son perjudiciales para nuestro bienestar físico, mental y espiritual. Podemos aprender a tomar mejores decisiones al ser más conscientes de nuestras tentaciones y las consecuencias de la indulgencia excesiva.

La clave para el éxito de las restricciones es no ir por la borda. Las reglas irrazonables u opresivas pueden causar sentimientos de asfixia y resentimiento, lo que puede conducir a una mayor negligencia tanto de uno mismo como de los demás. En cambio, al diseñar e implementar restricciones, es importante centrarse en la conciencia en lugar de establecer reglas estrictas. Considere el impacto de cada restricción, tanto positiva como negativa, y asegúrese de pensarlo dos veces antes de limitarse innecesariamente a sí mismo o a los demás.

En resumen, cada restricción es un sufrimiento y debe considerarse cuidadosamente antes de implementarse. Cuando se hacen bien, los límites pueden proporcionar estructura y estabilidad, al tiempo que nos ayudan a ser mejores versiones de nosotros mismos al regular nuestro comportamiento. Para reducir el sufrimiento causado a nosotros mismos y a los que nos rodean, es importante centrarse en aliviar las restricciones, al tiempo que comprendemos la importancia del amor propio y el respeto.

Edward

Entradas recientes

Las personas que más apreciamos suelen ser aquellas que han desarrollado los mecanismos de defensa psicológicos más maduros

Existen muchas formas de enfrentarse a nuestros demonios internos. Algunas personas logran superarlos, pero terminan…

4 días ago

En el mundo actual, un verdadero sentido de libertad a menudo proviene del anonimato

Cuando observas de cerca las vidas de las personas más admiradas—estrellas de cine, atletas, figuras…

4 semanas ago

Escucha a tus padres sobre psicología o religión, pero no sobre economía o trabajo

Hay cosas que son intemporales y otras que, por el contrario, cambian con cada generación.…

1 mes ago

Ser auténtico en un mundo falso es un acto de rebelión

No es fácil ser uno mismo, y el mundo laboral es el primer lugar donde…

1 mes ago

¿Cómo elevar tu energía cada día?

Lo que nos impide ser felices es sentirnos víctimas de nuestro entorno e interpretar los…

2 meses ago

El deporte no suele ser una actividad holística

¿Por qué la gente tiene dificultades para encontrar sentido en lo que hace? ¿No será…

2 meses ago