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¿Cuál es tu factor de progreso?

Tu trabajo es una puerta a un yo mejor, al menos a veces. Has elegido una profesión porque te ofrece la seguridad material que todo el mundo necesita, pero ¿has pensado que podría llevarte a otros aspectos de tu vida? Lo ideal es que un trabajo sea una plataforma de lanzamiento para mejorar tus capacidades intelectuales, emocionales y morales. ¿Has hecho un balance de todo lo que puede ofrecerte tu trabajo? Si no lo haces, corres el riesgo de decaer en una de las dimensiones de tu ser y al cabo de unos años podrías ser una sombra de lo que fuiste.

Muy a menudo, es lo contrario lo que se le pide. En una entrevista de trabajo te preguntan qué puedes aportar al puesto o a la empresa. Pero, ¿se preguntan realmente si el trabajo en sí es digno de nosotros o si es degradante, denigrante e inútil?

Aunque el dinero es, por supuesto, importante, no debería ser nuestra única preocupación a la hora de elegir una vocación. Una profesión debe permitirte expresar todo tu potencial sin corromper tu integridad moral. Para saber si estás en el buen camino, debes validar regularmente ciertos aspectos de tu desarrollo personal y humano. Sin esto, estás avanzando con las anteojeras puestas.

Lo primero que hay que hacer: destrozar la relación con tu trabajo

A menudo eres mejor que tu trabajo. Las escasas compensaciones que ofrece sólo están ahí para enmascarar toda la contaminación a la que puedes estar sometido. El trabajo puede ser una fuente de profanación sin precedentes: de tu autoestima, de tu confianza, de tu dignidad, de tu potencial humano y de tu moral (incluso de tu espiritualidad). Analicemos cómo un trabajo puede convertirse a veces en nuestro peor enemigo

La mancha en nuestra autoestima

Dado que vivimos en una era postindustrial, los puestos de trabajo son en su mayoría engranajes de una máquina. Esto implica una forma de especialización y repetitividad que puede convertir un trabajo en uno de esos famosos «trabajos de mierda». No hay nada más degradante que hacer algo que parece inútil o que, al menos, sólo explota una mínima parte de nuestras capacidades. Dado que los seres humanos se ven reducidos a veces a engranajes de una máquina, no es de extrañar que también se transformen: sin alma, tibios y desmagnetizados.

Minar nuestra confianza

Como nuestro potencial se niega y no puede expresarse plenamente, nos resulta difícil tener confianza en nuestras capacidades y en el futuro.

La pérdida de un bien precioso: nuestra moral

Como habrás descubierto, un trabajo puede hacernos comprometer nuestra moral. Ya sea mintiendo a un cliente para venderle algo o cobrando de más por los servicios para aumentar los márgenes, hay muchos ejemplos que nos muestran que los negocios pueden ser una trampa si no tenemos cuidado. Como sobre nuestras cabezas pende una espada de Damocles -la de perder el trabajo y el sustento-, a veces puede desarrollarse una competencia malsana entre los empleados, de modo que no necesariamente gana el mejor (mejor en el sentido de bueno por virtud). Por ello, en ciertas ocasiones es necesario cuestionar los fundamentos mismos del trabajo que hemos elegido para no comprometernos más y pasar finalmente a trabajos más acordes con nuestros valores.

Desarrollo intelectual

¿Su trabajo le permite superar algunos de sus límites cognitivos? ¿Le obliga a pensar de forma innovadora y estratégica? Si dudas de esto, deberías plantearte replantear tu trabajo para que te alimente intelectualmente. Si esto no es posible, deberías plantearte cambiar de trabajo.

Aprender cosas nuevas

¿Estás aprendiendo cosas nuevas? ¿Se ve obligado a almacenar nuevos conceptos que le obligan a aumentar su base de conocimientos para saber más y más cada año?

Quien no progresa cada día retrocede. Confucio

Si sientes que has llegado a una meseta que no te permite renovar tu bagaje intelectual, entonces debes considerar que estás en una zona roja. Si no eres capaz de aprender más, inevitablemente retrocederás. La vida es así, si no progresas cada día, en realidad retrocedes. El estancamiento no existe.

Tus emociones

¿Qué impacto tiene su trabajo en sus emociones? ¿Inhibe lo que sientes o te permite expresar tus emociones sin tener que representar un papel? Las emociones son importantes porque dan forma a lo que somos. Si intentas reprimirlos demasiado, acabas convirtiéndote en otra persona, o al menos pierdes un poco de ti mismo.

Su Señoría

¿Lo que haces cada día en el trabajo te acerca o aleja de la virtud? ¿Te ves obligado a mentir, a comprometer tus valores o simplemente a complacer a los demás todo el tiempo? ¿Siente que está vendiendo algo de sí mismo que normalmente no tendría precio?

¿Cuál es el factor de progreso?

Es un indicador que puede asociarse a cada aspecto de su desarrollo personal en su trabajo. Es una especie de ángulo de progreso en el que te posicionas. Con el tiempo, cuanto más importante sea este ángulo, más magnificará tus cualidades y te permitirá ocupar puestos cada vez más interesantes para que estén en consonancia con las cualidades que has desarrollado. Si no es consciente de este factor de progreso, no podrá mejorar su tasa de oportunidad con el tiempo. Lo que más te define no es tu puesto actual, sino tu capacidad de progreso, y a la larga un factor de progreso alto te beneficiará aunque empieces en un puesto que pueda parecer menos interesante. Por el contrario, un factor de progreso bajo limitará tus oportunidades profesionales, incluso si empiezas en un puesto que tiene muchas ventajas.

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